
«Music For The Masses», «Black Celebration», «Songs Of Faith And Devotion», «Sounds Of The Universe»... Echando un rápido vistazo a su carrera, se diría que casi todos los títulos con los que Depeche Mode han bautizado sus discos vienen a ser un intento por explicar lo que ocurre en cuanto suben a un escenario; algo así como la clave para decodificar ese algo magnético que hace que uno no pueda apartar la vista del escenario y que, tres décadas después de su fundación, sigan siendo capaces de llenar el Palau Sant Jordi dos noches seguidas.
La primera, la del viernes, todo fueron ojos pendientes de los contoneos de Dave Gahan y oídos aclimatándose a los rigores de un lenguaje rugoso y envolvente; músculo electrónico y texturas eléctricas retorcidas con saña. Dos universos y, sin embargo, un único objetivo: seguir abrazando la oscuridad. O, mejor dicho, volver a abrazarla. Ni rastro, pues, del tecno-pop frívolo de sus comienzos ni de clásicos populares como «Just Can´t Get Enough» o «Everything Counts».
Tirando del hilo de «Sounds Of The Universe», álbum que recupera las tortuosas tinieblas de los noventa, el trío de Basildon parece hacer concebido esta nueva y exitosa gira -tras su segunda actuación de anoche en Barcelona, la banda habrá actuado en España ante más de 100.000 espectadores- como una reivindicación de su lado más oscuro y dramático.
Escoltados por una pantalla que reproducía las inquietantes imágenes diseñadas por Anton Corbijn y con un teclista y un batería reforzando el núcleo duro del trío, los británicos fundieron a negro y, tras un arranque algo tibio -«In Chains», «Wrong» y «Hole To Feed», temas nuevos y menores-, fueron remezclando su catálogo de angustias y tensiones liberando «Walking In My Shoes» y «A Question Of Time», alternando sintetizadores y guitarras pesadas y soterrando el brillo digital en los sótanos de «World In My Eyes» y «Policy Of Truth».
Cayeron también media decena de temas nuevos que, pese a los esfuerzos de la banda, acabaron aniquilados por la onda expansiva de su propio catálogo de éxitos. Ni siquiera el arrebato de humanidad de Martin L. Gore a la hora de interpretar «Home» y «Jezebel» pudo competir con esa vibrante salva final compuesta por «It´s No Good», «In Your Room», «I Feel You», «Enjoy The Silence» y «Never Let Me Down». Al final, «Stripped», «Behind The Wheel» y «Personal Jesus» completaron la maniobra y confirmaron a Depeche Mode como grandes clásicos de las tinieblas.











